El problema de la inducción

Nuestras experiencias del pasado son, por supuesto, la base de nuestras expectativas para el futuro. El hecho de que hayamos visto algunas esmeraldas y de que hayamos leído sobre ellas nos permite colegir que en el futuro, ante un eventual encuentro con algunas de ellas, estas serán verdes. Este proceso que usamos habitualmente se llama inducción por enumeración. Vamos reuniendo nuestras experiencias sobre un determinado ente, vemos que poseen determinadas cualidades y luego realizamos el salto de decir: todos los Xs son ps. Después de todo, ¿por qué no habríamos de hacerlo? Siempre ha funcionado en el pasado. El problema es que nuestro razonamiento, lógicamente, asume lo que debería estar sujeto a prueba. Es un razonamiento circular y por lo tanto, inaceptable. Cuando queremos justificar nuestras asunciones sobre el futuro recurrimos al pasado. Sin embargo, ¿es este razonamiento válido? El problema de la inducción nos ha acompañado desde sus orígenes y ha generado una serie de paradojas que no han encontrado respuesta hasta hoy. Es la base del conocimiento científico y de todo conocimiento verdaderamente nuevo. Entran dentro de la categoría de los juicios sintéticos, que a diferencia de los analíticos, dependen absolutamente de lo empírico para su justificación. En el artículo que compartimos nos encontramos con algunos problemas que la inducción genera y algunos atisbos de solución.










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